“Caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos” (El principito, cap. 2)


Las primeras palabras de esta pestaña ‘blog’ van a ser de agradecimiento a todos los que habéis echado un cable para que este espacio de ‘profe’ de español sea posible.

A Olguita, por las primeras fotos, por la paciencia infinita y la motivación sostenida ante mis vacilaciones, por la sensatez que unta en todos sus consejos, por recordarme que el río tiene su curso y que hay que dejarlo avanzar sin precipitarse.

A José Manuel por volver a explicarme qué es eso de los píxeles y con qué se comen. Y por montar el escaparate.

A Alejandro por echar unos buenos ratos en hacer que las traducciones al inglés sonaran a la lengua de Shakespeare y no a mi Spanglish.

A Gemma por hacer una preventa impecable con confianza plena en el servicio.

Y a todos los que me habéis pasado sugerencias, comentarios y avisos de cosicas que no funcionan en el mundo este del html, el php, el css y otros nombres oscuros que todavía casi que no sé qué son.

¡Gracias, de corazón! Porque en esta nueva aventura hay puestas muchas esperanzas de aprendizaje, aventura, libertad y apatriotismo.

Uno de esos regalos que te recuerdan que no debemos olvidar.

Learn Spanish with Carlitos es, como no podía ser de otra manera, algo de muchos colores. El primero de los proyectos que arranco en el que pienso en mí pero en el que, al mismo tiempo, cabe mucha gente. Va de cosas serias y aburridas como la didáctica, la lingüística y el trabajo, “¡ufff!”, pero uno de mis compañeros es un guacamayo que se llama Paco. No pertenezco a una organización educativa de prestigio pero (quizá por eso) puedo poner la ética por delante de todo. Llegar a fin de mes y con cuánto es una ecuación de segundo grado pero empiezo a creer que en el mundo de la enseñanza de ELE hay posibilidades de hacer lo que te gusta bajo condiciones dignas. No tengo que profesar fe a método, manual o receta algunos pero estoy obligado a buscar un nuevo camino en cada una de las sesiones únicas e irrepetibles con cada uno de los estudiantes, también únicos e irrepetibles, con los que trabajo mano a mano.

La lista de colores y contrastes podría continuar y ser muy larga pero esta primera entrada había empezado con voluntad de agradecimiento y si en las primeras líneas las ‘gracias’ iban para los que me han echado un cable a poner en marcha este blog de profesor de español ahora las gracias van para todos “esos locos bajitos” con los que hacía tiempo que no trabajaba y que me ayudan a recordar cosas como que “caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos” (El principito, cap. 2).

Uno de esos ‘renacuajos’, de apenas cuatro años, me regaló el pedazo de corazón que ilustra esta entrada en la clase del lunes pasado. Que sea la imagen que abre esta sección del blog y un augurio de buenaventura para este nuevo proyecto. ¡Gracias! ¡De corazón!

Carlitos.

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